El secreto del jardín
Había una vez un pingüino llamado Pipo, que vivía cerca de un viejo muro cubierto de enredaderas. Siempre sentía curiosidad por lo que había al otro lado, pero el muro era demasiado alto para cruzarlo. Un día, mientras caminaba por la orilla, encontró una escalera de madera olvidada entre unos arbustos; era larga y resistente, justo lo que necesitaba.
Con mucho esfuerzo, arrastró la escalera hasta el muro y la apoyó con cuidado. Subió peldaño a peldaño, con el corazón latiendo de emoción, y al llegar arriba, sus ojos se iluminaron: al otro lado se extendía un jardín oculto, lleno de flores de colores, senderos de piedras y una pequeña fuente de agua cristalina. Bajó con cuidado y recorrió cada rincón, disfrutando del silencio y la belleza de ese lugar que parecía hecho solo para él. Se quedó allí un buen rato, escuchando el canto de los pájaros y sintiendo el sol en sus plumas.
Cuando empezó a atardecer, Pipo supo que debía volver. Subió de nuevo por la escalera, bajó al otro lado y miró el muro con una sonrisa. Ahora tenía un secreto maravilloso, y sabía que siempre podría regresar a su jardín oculto cuando quisiera, gracias a esa escalera que le había abierto las puertas de un mundo mágico.
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