UN GATO DETECTIVE OLVIDO COMO CAMINAR DENTRO DE UN REFRIGERADOR
El olvido del Agente Bigotes
El Inspector Bigotes era el mejor detective de la ciudad. Había resuelto el Misterio de la Lana Enredada y el Escándalo de la Croqueta Desaparecida Pero ninguna misión lo había preparado para el Sector Ártico: el estante medio del refrigerador.
Bigotes había entrado allí persiguiendo una pista (que curiosamente olía a jamón de pavo). De repente, la puerta se cerró tras él. La luz blanca y fría lo cegó por un segundo. El detective se enderezó, ajustó su placa imaginaria y decidió que era hora de salir.
Pero algo extraño ocurrió
—Muy bien Bigotes —se dijo a sí mismo—
Solo es cuestión de poner la pata izquierda adelante, luego la derecha... ¿o era la trasera?
Miró sus patas Parecían cuatro bloques de pelusa blanca desconectados de su cerebro. El frío del estante de vidrio había hecho un cortocircuito en su memoria motriz. Intentó avanzar, pero terminó haciendo un "split" involuntario, quedando con la panza pegada al frío cristal
—Rayos!—maulló con eco— He olvidado la mecánica del desplazamiento felino
Desde el fondo del estante, un frasco de mayonesa lo miraba con juicio.
—¿Problemas, Inspector? —pareció preguntar el frasco. —¡Silencio! —respondió Bigotes—. Estoy analizando la física del entorno. El suelo es altamente deslizante y mis extremidades han entrado en modo estatua.
Bigotes intentó un movimiento audaz: el salto del tigre. El resultado fue un giro de 360 grados sobre su propio eje que lo dejó cara a cara con un brócoli marchito. Estaba atrapado. Un detective de renombre, derrotado por un electrodoméstico y una amnesia repentina de caminata.
Autor la IA o Naya?
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